Mucho busto y autoestima

Publicado el 28 junio 2018

Mucho busto y autoestima

A partir de que tengo busto, he tenido…mucho.

Empecé a usar brassiere en quinto de primaria, y a partir de ahí, el busto empezó a ser un tema en mi vida.

Gracias a mi carga genética, desde aquel momento, empecé a ser “diferente” a las demás. 
De todas las párvulas de aquel salón, yo era la única que ya no usaba “corpiño entrenador” sino brassiere con todas sus letras... Una experiencia bastante compleja para alguien de 11 años.

Recuerdo lo angustiada que estaba por la firma de camisetas a final de sexto. Me atormentaba imaginar que al recargar el plumón sobre la blusa, esta se transparentaría y DIOS–NO-LO-PERMITA, se darían cuenta que ya usaba brassiere.

Afortunadamente, al parecer nadie le prestó importancia más que yo.

El único comentario ofensivo que recibí en mi camiseta fue:

“Qué bueno que Marcos no fue tu novio, porque si te hubiera querido dar un beso, no hubiera llegado por tu nariz”.

Escrito por Miguel Angel Zamorano, el mejor amigo de Marcos en aquel entonces.

Infeliz.

Mi pubertad estuvo marcada por una profunda inseguridad, que oscilaba entre los dos principales culpables: Mi entonces nariz de alcanza quesos y mi prominentísimo busto. (Evidentemente, ambos completamente magnificados y llevados fuera de toda proporción por mi pueril e insegura psique).

Pero regresemos a los hechos, y no a las percepciones.

Tenía busto, más que las demás, punto.
La ropa se me veía diferente, y desde ese momento, empecé a recibir un sin número de agresiones sexuales. (como si se los tuviera que contar)

Así que de pronto, ese par que me había crecido en el pecho, sin mi consentimiento y sin pedir mi opinión, había cambiado completamente como me veía a mí misma, y peor aún… como me veían los demás.

Para colmo, - añada drama al relato - mi mejor amiga era no solo flaca flaca, también… plana. 

Así que si por alguna razón, mi amiga y yo usábamos el mismo tipo de ropa, la que parecía vedette, era yo.

Transité la secundaria sintiéndome gorda y fea. (Ahora que lo recuerdo me da ternura… porque no era gorda, era bustona que es muy diferente… )

Todo el tiempo caminaba encorvada, y me escondía debajo de ropa guanga y sin forma.
Las agresiones… evidentemente, continuaron.

Es como si los tipos tuvieran un radar para detectar a las chicas inseguras… e irse sobre ellas porque son las más fáciles de amedrentar.

En la prepa y la universidad las cosas mejoraron, pero la inseguridad de fondo seguía ahí.

No fue hasta la mitad de mis veintes que empecé realmente a disfrutar de ser yo. La muerte de mi mamá me hizo tocar fondo y replantear muchas cosas.

Cuando me dí cuenta que la vida sí se termina, fue cuando empecé a esforzarme en serio para  cambiar todo lo que no me gustaba.

Me quité el medio metro de nariz que tanto me atormentaba, me puse brackets (así mi hermano ya no me fastidiara diciéndome mandibulín), empecé a hacer ejercicio, me corté el pelo y acudí a terapia donde me echaron medio litro Ajax en el cerebro y el alma.

Después de tanto trabajo en mí…terminé hecha un bizcocho, para qué más que la verdad.

Seguía siendo yo, pero más padre.

Recuerdo perfectamente el día que empecé a disfrutar de mi busto también.

Como parte de todo éste cambio, decidí comprarme una blusa ESCOTADÍSIMA según yo. (Realmente el GRAAN escote era un cuello en V)

Decidí estrenar LA BLUSA para ir a bailar con mi vecino.

Eso sí, mi según yo tan “atrevida” blusa, la llevaba bajo un suéter de cuello de tortuga negro. (Dije que mi autoestima mejoraba, no que fuera magia)

Total, esperando en la cadena para entrar, nada más no nos movíamos.
Y se me ocurrió algo.

Miré a mi vecino y le dije:

- “¿Quieres entrar rápido o lento?” .

- “Rápido, obviamente” - contestó.

Me quité el suéter mojigato, y aparecieron ellas y el escote en V.

- “Ustedes 2, pásenle”.

En ese momento, me dí cuenta que el poder del pecho podía trabajar para mí, no en mi contra.

Con el tiempo y la experiencia, entendí que los hombres no me miraban el pecho con repulsión y desagrado… al contrario… lo miraban con deseo y admiración.

Al próximo cretino que me agredió, me armé de valor y le dije todos los insultos y obscenidades que me sabía. Se quedó frío, estupefacto. Creo que jamás pensó que me le iba a poner al brinco.

Supongo que eso permeó entre todo el sindicato de acosadores, porque increíblemente desde esa vez, las agresiones cesaron.

Empecé a caminar derecha, con otra actitud. Compré ropa que me favorecía.
Y lo mejor de todo, empecé a sentirme orgullosa de ser una mujer con mucho busto, en vez de avergonzarme por ello.

Fue un camino muy largo y tortuoso, pero no podría estar más orgullosa de quien soy el día de hoy.

El tiempo, la experiencia y muchos tropezones, me enseñaron a ver de forma positiva eso que me hace diferente a las demás.

Si pudiera, iría al pasado y me diría a mi misma puberta lo que sé ahora:

  1. Eres mucho más bella de lo que crees.
  2. Gracias a ese busto que sientes que es colosal, vas a fundar una empresa que hará feliz a muchas chicas. 
  3. ... Y vas a tener muchos admiradores. jejeje.

Ojalá hubiera podido entender todo ésto antes:

  1. Tú no eres tu nariz, o tu pecho, o tus piernas gordas/flacas/disparejas - o aquel defecto al que tanto le das importancia -:
    Eres una persona completa, y la vida y la gente te aprecian por todo eso
    .
    El mundo estaría incompleto si faltara tu punto de vista en el.
  2. Creer que si estuvieras más flaca/gorda/con más/menos pecho sería la solución mágica para que todo en tu vida fuera mejor… es una fantasía.
    Indiscutiblemente, cuando el cambio físico se da, muchas cosas mejoran, pero la verdadera magia ocurre cuando cambias tu percepción al respecto.
  3. Cuida tu cuerpo para que esté lo más saludable posible.
    Dale las herramientas para que se vea y se sienta lo mejor que se pueda.
    No se vale quejarse de que tienes el pecho caído si en tu vida te has tomado 3 minutos para cuidarlo.

En el caso específico de tener mucho busto:

La forma más fácil de verse aún más voluminosa es utilizar la talla incorrecta de bra. Usar tu talla adecuada no solo mejorará tu postura, cómo luce la ropa… sino además, hará que se te vea menos, y con la silueta más definida. Que la ropa interior te ayude a sentirte más segura... no más insegura.

Utiliza ropa exterior que te favorezca. Como yo muchos años, nos vamos con la finta de que la mejor forma de “esconder” o disimular el tamaño del busto es taparlo. La ropa cerrada acentúa en vez de disminuir. Saber usar tipos de escote y accesorios puede hacer una gran diferencia.  Aquí les dejo unos tips para verte fantástica si tienes el mucho busto y acá otros.

Aunque no lo crean… ¡MUCHAS mujeres se operan para estar como nosotras!. Dato estadístico: La cirugía más pedida durante los últimos 15 años es el aumento de busto, y la copa más pedida es la D. Así que… se ahorraron una lana y una intervención. ¡Hip hip hurra por eso!

La validación viene desde dentro. La actitud insegura y agachona no lleva a ningún lado. 
Si algo te molesta realmente tanto, cámbialo. Y si no puedes cambiarlo, cambia tu percepción acerca de eso.
No hay nada más sexy que una mujer segura de si misma, sea talla 0, 1000, copa –A o Z.

Entendámoslo señoras…

LAS MUJERES SIEMPRE VAMOS A TENER VOLUNTARIOS APUNTADOS…
SIEMPRE.

Y por último y no menos importante:

Pongamos límites implacables a la violencia sexual. Una mujer NO tiene la culpa de que la agredan / abusen de ella porque “se vistió” de x forma. 

Dejemos de llamarnos entre nosotros “fáciles” “zorras” o cualquier otro apodo descalificatorioporque eso da permiso y fomenta a que otros lo hagan.

Los hombres son super solapadores, mientras que las mujeres atacan a otra solo porque ésta se sienten cómoda y libre con su cuerpo sexualidad. Si no estámos de acuerdo por como otra mujer lleva su sexualidad, eso nos da derecho a atacarla.

Defendámonos y defendamos a otras si somos testigos de algún abuso.

Es increíble lo que lograríamos si solo nos concentraramos en nuestras virtudes (y las de los demás).

De verdad... la crisis mundial, las vacas locas y el precio exorbitante del huevo... no son culpa de tus pechos/piernas/cadera/flacos/gordos/caídos.

El problema es 15 tallas más grande en la mente que en la realidad.

Para terminar, les comparto un par de fotos mías... para que otra vez... veamos cómo el problema no es tan grave si lo mira alguien más.

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